viernes, 7 de mayo de 2010

¡YA EMPEZAMOS!

foto: El País


Carlos Aguilar
…Y nos dieron las 10 y las 11,

     las 12 y la 1, las 2 y las 3,
     y desnudos al amanecer,
     nos encontró la luna.

Desnudos se quedaron los toros del ínclito Salvador Domecq, cuando tuvieron que acometer al caballo, las fuerzas eran menos que las justas y la presentación, si la comparamos, por ejemplo, con los de Partido de Resina… de novillada.

Así empiezan la feria los Choperas disminuidos, disminuidos de vergüenza –al menos, torera- . Ponen encima de la mesa, en esta primera corrida, una tarjeta de presentación que mirando pa´lante y con lo que nos queda, hace preveer una feria de traca gorda.

El público de Madrid, dio la razón a quien piensa que esta plaza y su prestigio corre serio peligro. Cada vez más vacía de aficionados y más llena de ese público que en la noche de la corrida les darán las 10, las 12, y hasta el lucero del alba si hace falta, porque es día de puro, gomina y clavel, y la noche, jaranera a más no poder, que para eso les han regalado las entradas y van a los toros porque es la fiesta más glamourosa, fuera del circuito de moqueta y raya.

La oreja a Curro Díaz, torero de arte, corte clásico y tristeza de velatorio, fue la orejita de los señoritos, los que se sienten obligados a pasárselo bien para luego contarlo, ya que sino el glamour baja como la espuma. Salir de la plaza comentando el triunfo del torero artista, con el desconocimiento colgando de las Ray Ban, es lo que mola.
No es oreja de aficionado, es oreja de detallitos, la típica del artista que no concluye la faena pero deja pinceladas “pa´romperse las vestiuras”. No tenían hondura ni profundidad sus pases, pero sí, cierto aroma rondeño.
No creo que nadie dude, que la oreja de ayer, con más aficionados en los tendidos, no pasaría de una vuelta al ruedo.

De Eduardo Gallo, suscribo lo escrito por J.R.M., (que me lo copia a mí) “más pollo que gallo”.

Y ¿qué se puede escribir de Juan Bautista?

-Nada, absolutamente nada.

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