martes, 20 de abril de 2010

VALOR


Carlos Aguilar
El valor es una virtud poco común entre los toreros “artistas”, el torero de sentimiento suele serlo de pinceladas, difícilmente remata una faena estructurada y maciza. Suele estar su obra, impregnada de una improvisación que hermanada con el “pellizco”, llega a los tendidos con una rapidez inusitada.

El último toro que toco en suerte a Morante de la Puebla, un sobrero de Javier Molina, no estaba en el guión, se coló en una fiesta en la que sólo estaba invitado… por si acaso. Salió: peligroso, tobillero, sin clase, desparramando la vista y con mala leche. El torero de la Puebla, sacó la raza que se les exige a las figuras y demostró que no se deja ganar la pelea fácilmente. Es cierto que sufrió continuos enganchones, pero también lo es, que consiguió derechazos de auténtica enjundia gracias a su constancia y conocimiento. La actuación de Morante en este toro, le ensalza y le dignifica como figura. No se debe olvidar que si decide aliviarse y matarle dignamente, nadie hubiera protestado.

No es explicable, que Morante a su soso primero lo recetara una faena llena de desencuentros y dudas, y se embraguetara de esa manera con su segundo ¡Cosas de artista!

Julio Aparicio, es un torero cuyo valor tiene fecha de caducidad, es decir caduca antes de terminar una faena. El arte, desde que comenzó su andadura como novillero, está demostrado, tiene ese pellizco de rápida conexión con los tendidos, y poco más. En una forma física justita para aguantar una lidia comprometida, se dedica a dejar detalles que nunca forman una obra.

Cayetano Rivera, pasó su primera tarde por la Maestranza como matador de toros, no despejó ninguna de las dudas que el aficionado tiene con este torero, buena postura, buen concepto estético, y detalles; como no dejar en el ruedo la montera cuando brinda al público. Algo así como invitar a una copa a un amigo y esconder la botella. Hasta ahí, todo estética de escenario. En ninguno de sus dos toros pudo desvelar lo que lleva dentro, y si los que le rodean lo permiten, habrá que esperar ocasiones mejores con toros más cuajados y mejor presentados.

Los toros de ayer en Sevilla, no deberían haber pasado de corrales si la presidencia de la maestranza hubiera ejercido su labor con decoro. El remiendo de los Jandillas-Vegahermosa, salieron anovillados y con una presentación de plaza de segunda.

Hay quien dice que esto es obra de Cayetano o sus asesores-veedores, que no pinta nada Morante al lado del bisoño matador, y que saldrá perjudicado. Y es posible que algo de verdad haya, por que fue, sin duda, la corrida peor presentada de la feria. El tiempo nos dirá si esta situación se repite con Cayetano, en plazas de máxima responsabilidad.

El público, idólatra de Cayetano y Morante, fue a la plaza a cumplir con el papel de palmero de feria, ante la presencia de sus ídolos.