lunes, 19 de abril de 2010

¡PUERTA DEL PRINCIPE, PARA EL PILAR!



Carlos Aguilar
La verdadera puerta de el Príncipe, para los tres toros de El Pilar que se lidiaron en la última mitad. El quinto extraordinario.
El Cid, ya lo sabíamos, no está para muchos compromisos, no lo ve claro, tiene la confianza bajo mínimos y en otra ocasión ante el cuarto de El Pilar, habría armado el taco en el coso del Baratillo. A El Cid hay que dejarle en paz, no agobiarle y esperar su recuperación por el bien de la fiesta. Nos ha dejado tantas tardes inolvidables ante toros de verdad que sería injusto cebarse con él.

Un quinto de El Pilar que puede ser el toro de la feria, consiguió un gran triunfo ante un Castella que fue trabajador aseado pero no con la calidad y profundidad que el toro requería. Por debajo de su oponente, Castella dejó al descubierto todas sus carencias. Estos toros bravos, nobles y encastados ponen en su sitio a más de uno. En este caso a Castella.

Manzanares, ante su lote estuvo en su papel, fuera de sitio, despegado y abusando del pico de la muleta. Los gestos de rabia adquieren su máxima expresión cuando están menos aliviados delante de la cara del toro. Pero el diestro alicantino es torero de clase, de buen gusto, que compone la figura como nadie, de no haber fallado a espadas estaríamos hablando de puerta del Príncipe, eso sí, puerta de baratillo y de los tiempos que corren. Si un cambio de mano rompe el silencio de la Maestranza, es que el bullicio está apunto de aparecer.