sábado, 3 de abril de 2010

FUERTE RITMO, FLOJO RESPETO


Carlos Aguilar
Leo la crónica en Mundotoro y Burladero, sobre la primera de Feria de Pascua en Arles: “El Juli sigue imponiendo un fuerte ritmo en este comienzo de temporada”. Supongo que cuentan para este fuerte ritmo, la impresionante actuación de El Juli en Valencia y la unen a su actuación en Arles.

Resulta que la corrida era de Domingo Hernández, criador afamado entre las figuras por llevar a los ruedos el torito moderno y justito de todo. Este anovillado primero, no se cansaba de embestir, fue su mejor virtud. Pero, lo que me sorprende, es que lo más reseñable de la actuación de El Juli, fueran unas chicuelinas, redondos por uno y otro pitón y circulares que, según relatan, llegaron al público al final de su actuación. He visto la faena y juro que no se me quedará nada en la retina de este vulgar torero, cuidador de inválidos.

En Valencia estuvo muy bien, también con otro toro anovillado .

Pero lo que me excita de tan excelso torero, es la faena a su segundo. El animal se rompió una pezuña al comenzar la faena de muleta, el toro comenzó a cojear ostensiblemente, pero, El Juli, pidió que se calmaran los ánimos, que eso con su depurada técnica lo arreglaba. Dice la crónica que “terminó metiéndolo en el canasto”, frase esta, que se utilizaba antiguamente cuando un matador conseguía de un toro bravo o difícil, domeñar y vencer su envestida.

Ahora el cambio es sustancial, se emplea cuando un enfermero irrespetuoso y cruel con el protagonista principal de la “fiesta”, consigue que el toro no se rinda ante su grave lesión.

Es sintomático de los tiempos que estamos viviendo en la tauromaquia, la poca importancia que se le da al toro, y el poco respeto que se le tiene.

Si se le dieran importancia, las faenas de los figuritas actuales tendrían que ser de más calado y desde luego, lo más reseñable no serian unos circulares. Mas propio para autobuses urbanos que para ser protagonistas de una gran faena.