martes, 13 de abril de 2010

EL VALOR DE VERDAD

                                                                                                                                       Foto:burladero

Carlos Aguilar
En el festejo de ayer en Sevilla se dio lo mínimo que se debe exigir a una corrida de toros, aunque es verdad que algunos pitones estaban sospechosos, al menos los toros del Conde de la Maza, mantuvieron la tensión del espectáculo. En general, la corrida hizo un manifiesto manso del encaste Nuñez. Complicada en su primera mitad y con más posibilidades los tres últimos, en especial el segundo de Oliva Soto, pero ninguna babosa insignificante. Esas vendrán dentro de pocos días de la mano de las farsantes figuras actuales.


Tanto Oliva como Nazaret, son dos espadas sevillanos a los que las oportunidades no se les brindan fácilmente, aun así, Nazaret tubo la dignidad por bandera toda la tarde y en el caso de Oliva Soto, su falta de festejos le paso factura; la aceleración y la falta de cabeza delante de la cara de su oponente. Si certifica con la espada su meritoria tarde, y viendo lo fácil que estaba el presidente, ahora estaríamos hablando de triunfo grande, aunque exagerado.

De Diego Urdiales, es necesario resaltar una profesionalidad y oficio aprendido ante enemigos difíciles y tardes a cara de perro, donde la lidia antigua está por encima del ballet actual. Este oficio le valió para salir por sus pies de la Maestranza pero le falto, bajar más la mano y recordar que para poder a un toro hay que basar la faena en mano baja y remate atrás. Y no dudarle. No es entendible que ante un toro que tira derrotes continuamente y con la cara arriba, comience su faena al primero con manoletinas. Pero eso es demasiado pedir, cuando los que mandan en esto, son los que son, y hacen lo que hacen, ante el borreguito de turno.

En el sexto de la tarde más complicado que su primero, vimos a un Urdiales muy valiente y voluntarioso pero al que no pudo meter en el capacho.

Diego Urdiales, está en casi todas las ferias importantes y se le debe exigir un poco más que valor y ganas. A no ser que no pretenda ser figura importante del toreo. Los buenos lidiadores no son artistas pero es imprescindible que lean bien lo que el toro les está pidiendo y atacarle, torear a la defensiva, da toda la ventaja al toro y nunca corrige sus defectos.

Hoy la corrida es de Palha, las figuras ni están ni se les espera.