martes, 27 de abril de 2010

TENDIDO DEL 7


Carlos Aguilar
El día que no exista el 7, Las Ventas se llenará de advenedizos, pelotas, y resignados.

Podemos discutir las formas, pero no seré yo quien discuta el fondo. El tendido del 7, no todos por supuesto, ha defendido lo que todo aficionado debería defender, la integridad del toro y la verdad de la fiesta, y en esa verdad está no permitir el triunfo de toreros tramposos. Lean y sonrójense con las declaraciones de El Juli sobre su particular forma de entender lo que es cargar la suerte. Las figuras de ahora, y muchos de sus predecesores, están dinamitando las bases del taurinismo y con ello el concepto que ha mantenido durante muchos años al torero, respetado dentro y fuera del ruedo.

Se han cargado al toro de lidia y si todavía sale alguno lo tratan como alimaña intoreable. Es normal, lo que se desconoce no se entiende y como acto reflejo de defensa, se coloca en la estantería de inservible.

El tendido del 7 o la Asociación El Toro de Madrid, llevan muchos años manifestando su disconformidad con la masacre de encastes que está sufriendo la cabaña brava. El toro artista de Juan Pedro se ha impuesto bajo la dictadura de las figuras, que ven en él al único toro que sirve para su forma de torear. Eso de hacer a cada toro la faena que requiere, es una antigüedad. Estamos inmersos en la era del monoencaste y la monofaena.

Enrique Martín, hace unas reflexiones llenas de ironía en su Blog.