viernes, 5 de marzo de 2010

SUCEDIO A PRINCIPIOS DE SIGLO EN LA PLAZA DE DON BENIGNO MARQUEZ SUSTITUCION TESTICULAR!



 César Dao Colina/notitarde.com
Entre las calles Rondón y Montes de Oca, hubo varias plazas de toros y una de ellas fue propiedad del acaudalado comerciante y entusiasta taurino don Benigno Márquez, quien presentó destacados toreros españoles en su arena entrados los años de mil novecientos. Uno de ellos se dejaba llamar Luis Rodríguez "Alegrías". A este mozo lo prendió un toro astifino de Sagarzazu y le desprendió, de una cornada, los dos testículos, siendo conducido al nosocomio de ley e intervenido por un galeno apellidado Rivolta Andrade. Curado a los tres meses y medio, el valiente "Alegrías" se dispuso a torear de nuevo... pero, se preguntó el día anterior a la corrida, palabras más, palabras menos, ¿Joder, y cómo se verá un traje de torear sin que se le noten a uno los cojones debajo de la seda, eh? Su mozo de espadas, un criollo que lo apodaban "Majarete", por su afición incontenible al manjar elaborado con el refrescante coco y conocido el hombre, además, por sus "prontas y eficaces soluciones", le dijo a su matador: -"Maestro, eso lo arreglamos mañana cuando lo ayude a vestirse".

Llegó el día. Hizo el paseíllo. Fue recibido con una gran ovación del soberano. Dio una vuelta al ruedo en su primero y dos en el segundo, mostrando ufanamente sus atributos masculinos debajo de la sedosa tela color azul celeste y oro. Pero, mala suerte para "Alegrías", cuando se dispuso a hacerle un quite a un banderillero que salía en apremios luego de un par, el animal lo alcanzó a la altura del muslo izquierdo y sin hacerle daño, le abrió la seda, y vaya sorpresa, señores!, la gente se horrorizó, cuando vio un par de bolitas cayendo en el arenal marquero, gritando entre otras exclamaciones: -Le volvieron a quitar los testículos, qué mala pata, Dios mío!

"Majarete", más que pronto, saltó al ruedo, y recogiéndolas, asistía a su matador quien se miraba nerviosamente el vestido de torear para ver si el pitón le "había hecho carne" y cuando se disponía a llevárselo vía hospital, inopinadamente, cambió de rumbo y se dirigió hacia el hotel donde se hospedaba. Llegaron, el maestro se echó a la cama con un largo suspiro de gracias a Dios y entretanto, el gracioso y locuaz "Majarete", lanzando las dos bolitas sobre la mesita de noche, que dicen que estaba "hecha de caoba pura", dijo con un dejo de salvación: -"Cará, maestro, si el público hubiese sabido que en lugar de sus testículos eran dos pepas grandes de almendrón que bien entrada la anoche las fui a buscar a la Plaza Candelaria, mire, nos incendian a los dos solitos enchuzados sin aceite en una misma vara de un solo coñ--"!!!