jueves, 25 de marzo de 2010

LA CULPA... DE LA AFICIÓN


Carlos Aguilar
La verdadera culpa de los abusos que se producen en los toros, la tiene el aficionado.

Lo que está pasando, es que el aficionado actúa como esos desocupados que pasean por las calles en obras para ver como trabajan los demás; critican sobre lo desmesurado o poco acertado de la obra en cuestión, la última vez que levantaron esa calle, y hasta lo poco profesionales que son los obreros ahora… y se van a casa quejándose por lo mal que está todo.

El aficionado taurino se levanta y va a la plaza a ver como derrumban los cimientos del taurinismo: protesta, pronuncia la frase ¡esto se acaba! y vuelve a casa con las orejas gachas.

¿De verdad, nos dejan tanto en el paladar las figuras actuales, como para aguantarles que ensucien la tauromaquia y quedarnos de brazos cruzados? ¿Queremos los toros y no los defendemos? ¿Para qué carajo sirven, Asociaciones de abonados, peñas, y demás zarandajas?

Las figuras de ahora, como han demostrado en Valencia descaradamente, y como seguirán demostrando, sólo pretenden hacer caja con el mínimo esfuerzo. Lo que antaño acuñaron los aficionados como vergüenza torera, no la conocen. Si les dejan, se enfrentan a un desecho de toro “after shave”, nos roban el tercio de varas, el de quites y lo que les dé la gana. No se pelean entre ellos, y todo queda en algo que en nada se parece a lo primigenio.

Los antitaurinos se organizan y actúan; los empresarios se adaptan a los tiempos que marcan las figuras, se erigen en aniquiladores de la afición, y siguen ganando dinero.

¿Y los ganaderos? Estos, a veces muy a su pesar, pasan por el aro para no cerrar la tienda y manipulan lo que haga falta.

El que no defiende lo que quiere… no lo quiere tanto.

Si los abonados siguen pasando por taquilla, y dejan que estos acólitos de la mafia siciliana, sigan desnaturalizando a los aficionados, cambiándolos por público profano, que sólo entienden de clavel y brillantina, es que no se merecen otra cosa que lo que les dan.

Mientras la afición no se una y presione, para que la ley caiga sobre los que sabiéndose impunes, cometen todo tipo de fechorías… es evidente que “esto” se acabará.