viernes, 12 de marzo de 2010

FALLAS 2010
Segunda de Feria


Carlos Aguilar

A la profesión de torero se le llama… matador de toros, y si no los matas, no eres un buen profesional.

José Calvo, tuvo en la plaza de la calle de Xátiva, el cortijo en sus manos. Le tocó en suerte dos “adolfos” para comérselos y no supo estar a la altura de tan apetitoso festín.

La historia de José Calvo va unida inexorablemente a su fallo a espadas, es una obsesión que le persigue, y que debería haberla remediado hace mucho tiempo.

En su primero, hizo todo para abrir la primera puerta grande de la feria: toreo despacio, con gusto y templando la bondadosa embestida del cárdeno. Nunca le toco la franela y con este encaste, ¡ahí está el secreto!, pero aún así, le falto ese pasito adelante.

Le falta a José, un toque de mala leche, incluso para con él mismo. No puede un torero de su clase, estar “canino” y dejar pasar una y otra vez las pocas oportunidades que se le brindan. Ni puso todo durante la lidia, ni se la jugo al entrar a matar. Al contrario, reservón y sin seguridad, como si estuviera más convencido del fallo a espadas que de su acierto.
La vida para él, por desgracia, va a seguir igual.

José Luis Moreno, puso todo el oficio que atesora y eso le sirvió para estar digno delante de unos oponentes, con muchas dificultades que resolver. En su primero, se llevo el susto de la tarde, aunque por suerte sin consecuencias. En el quinto, no estuvo muy lúcido y se equivocó tanto en las distancias como en el planteamiento, terminó gris y no dejó el buen sabor de boca del año pasado.

El Califa, la imposición de la Diputación de Valencia, ni estuvo… ni se le esperaba

Los Toros de Adolfo Martín, serios, bien presentados impresionantes de cabeza y el quinto, con un pitón izquierdo para echarse a temblar. Los dos de José Calvo, lo mejor del lote, los cuatro restantes… de hule.