jueves, 11 de marzo de 2010

FALLAS 2010
Primera de Feria



Carlos Aguilar

Las Fallas de Valencia son famosas por quemar obras de arte realizadas por artistas consagrados.

La novillada de la primera de Feria, no tenía artistas consagrados, tampoco obras de arte, ¡por eso no la quemaron!

El fuego, habría venido bien para paliar el frío que se extendía por los tendidos, en una tarde de toros como no recuerdo en la soleada Valencia.

La novillada en cuanto a toros se refiere, no estuvo mal presentada… ni bien; desigual, sosos, con las fuerzas justas y parados.

El vástago de Esplá, tiene algo muy importante, no intenta parecerse a su padre. Y algo incomprensible, no desea asemejarse a nadie que vista de luces… es decir, no quiere ser torero. Tomará la alternativa, podrá decir a sus “amiguetes” que es matador de toros… y “chinpum”.

Luis Miguel Casares, sí se parece a su padre. No tiene mucho que decir y lo que dice, lo dice mal. Oportunidades ha tenido, y salvo algún oasis, todo ha sido desierto.

José Arévalo, es un torbellino en la plaza. Posee lo que a un novillero se le puede exigir; ganas y valor. Pero carece de casi todo lo demás. Un novillero necesita que le aconsejen y le marquen el camino, y él está huérfano de consejos y caminos que seguir. No encuentra la forma de estructurar una faena y acusa en demasía todos los defectos del toreo moderno (lineal y sin profundidad). A veces parece más un actor pendiente del público, que un torero pendiente del toro.

Tiene además dos problemas fundamentales, quiere imitar a “El Soro” y viene de la escuela de “El Juli”.

La tarde fue para quemarla, pero aquí en Valencia, sólo queman lo bello y con arte.