viernes, 26 de febrero de 2010

SUMA Y SIGUE


Carlos Aguilar
La plaza de toros de Aranjuez es bicentenaria, y la Comunidad de Madrid, tan creativa ella en temas taurinos, y en otros, para optar al coso ribereño, ha quitado un guarismo a sus 200 años de existencia, dejando en 20 los acreditados en el negocio, y 10 como mínimo, en plazas de 1ª en la Comunidad madrileña.
Sólo los Lozano y Jardón, con sus respectivas sociedades pueden licitar por la plaza.
Blanco y en botella…los Lozano.

¿Y por qué le interesa a los Lozano una plaza deficitaria y con problemas de conservación como la de Aranjuez? En la respuesta, quizás estén los próximos empresarios de Las Ventas.

Las comunidades, no suelen jugar limpio con los pliegos que presentan, y hacen una criba de intereses ¿por qué tantos años de experiencia, y tantos en plazas de 1ª? Cuando saben que en la comunidad, sólo están Las ventas y Aranjuez, quizás para cerrar el circulo y preparar el terreno a alguien.

Lo que más me llama la atención es tanta exigencia en los pliegos y tan poca en la aplicación del reglamento, por que ver un toro, lo que se dice toro integro en Aranjuez, es más difícil que encontrar sus ricas fresas en Navidad.

 El tufo que desprenden algunos políticos es tan fuerte, que sueño con la posibilidad de que esta sociedad aborregada, no lo soporte y despierte.